Entidades con las que colaboramos.

ASESUBPRO:

 

 

LA ASOCIACIÓN SEVILLANA DE PROTECTORES DE PERSONAS CON RETRASO MENTAL GRAVEMENTE AFECTADAS  es una Asociación sin ánimo de lucro, que tiene por finalidad la creación y gestión de Centros orientados a la atención de personas con discapacidad psíquica gravemente afectadas.

 

En su Residencia Ntra. Sra. De la Esperanza en Olivares viven cuarenta y un “niños” de 25 a 50 años, (su edad mental no llega en la mayoría de los casos a los 3 años).

 

 

Hay que atenderlos en su totalidad los 365 días del año siendo todos completamente dependientes, por lo que hay que ducharlos, darles de comer cambiarlos de ropa y pañales etc.

 

PETICIONES CONTÍNUAS:


Ropa de cama y toallas de color blanco (pueden ser usadas).
Cubre-colchones impermeabilizados para colchones de 90 cm.
Voluntariado, para poder pasear a los niños, ayudar en las actividades y funcionamiento de la Residencia, etc.
Colaboradores que nos ayuden económicamente a llevar adelante el proyecto de la Asociación.


Para mas información puedes visitar su página Web.

 

http://www.asesubpro.org/
 
Entre Amigos (Polígono Sur / Tres Mil Viviendas)


Conecta con su página web en:asociacionentreamigos.com

 

 

Entre Amigos trabaja desde hace casi 25 años con unas 250 familias de distintas barriadas del Polígono Sur, preferentemente la barriada Murillo, desgraciadamente más conocida como Las Tres Mil Viviendas y la barriada Martínez Montañés conocida también en las crónicas negras de la prensa sevillana como Las Vegas.

 

A través de diversos proyectos intentan llevar a cabo un trabajo integral con las familias para transformar sus condiciones de vida. Y en todo momento están presentes en los problemas y actividades del barrio ayudando y orientando en todo lo que pueden.

 

 

Desde hace muchos años venimos colaborando con ellos principalmente en LAS CAMPAÑAS DE NAVIDAD (Cartas de Reyes Magos y alimentos) y DE VERANO (Alimentos, toallas, pelotas…).

 


También durante todo el año tratamos de colaborar en el Taller de Higiene y Despertar: donde facilitan a unos cincuenta menores diariamente ducha, ropa y desayuno gratis para los niños de las familias más necesitadas y, de esta forma los menores se incorporan con normalidad a los centros escolares y se reduce el absentismo escolar, en los Talleres extraescolares, para menores entre 6 -14 años, en los que fuera del horario escolar los niños participan en numerosos talleres y juegos, para aprovechar educativamente el tiempo libre y no pasar tanto tiempo en la calle con las connotaciones negativas que ello supone y en los Talleres de Mujeres: Cocina, Manualidades, Costura…

 

PETICIONES CONTINUAS:
Alimentos Botines y chándals (pueden ser usados si están en buen estado) todas las tallas
Enseres de la casa, en buen estado (desde mobiliario y electrodomésticos, hasta cortinas, ropa de cama, platos, baterías de cocina, etc.)
Material escolar, juguetes, ordenadores, balones…
Ropa interior (calcetines, bragas y slips, de 0 a 12 años (Taller de Higiene)
Retales, cremalleras, cintas, cordones, tijeras… (Taller de Costura)
Toallas, gel, colonia, champú (Taller de Higiene)
VOLUNTARIOS, para trabajar unos días o incluso unas horas


Casa Hogar  San José de la Montaña:

 

 

A esta casa le tengo un cariño especial, ya que a través de mi querida Madre Angustias, ya fallecida, fue como me enteré de la situación de las chiquitas en Reyes (hace ahora casi 30 años) y empezó nuestra primera campaña de Navidad.

 

Por aquel entonces era un orfanato de niñas, unas 70, y con ellas pasé unos ratos entrañables: jugando con ellas, vistiéndolas de gitanas y compartiendo, dentro de mis posibilidades, la vida del colegio.

 

 

Hoy en día tienen unos 20 niños-as con problemas, por la situación de sus padres, por deficiencias síquicas, etc.

Estos niños van a los colegios de la zona y viven en la casa-hogar.

 

También tienen a varias adolescentes embarazadas, y algunas madres, menores de 18 años, que viven allí con sus bebés hasta que cumplan la mayoría de edad.

 

PETICIONES CONTINUAS:
Alimentos
Cunas, cochecitos, tronas, bañera…

Pañales, ropa de bebés y embarazadas

 

El Pozo Santo:

 

Este Asilo fue una de las primeras entidades a las que ayudamos.
Lo conocí a través de mi hijo Gary que, cuando tenía 16 ó 17 años, fue con su grupo de Confirmación de la Parroquia de Sta. Cruz a conocerlo, a darles de comer y acompañar a algunas de las abuelitas (entonces no había varones) residentes allí.


Desde entonces les hemos ayudado, (principalmente en Navidad) con lo que las hermanas nos han ido indicando (colonia, dulces, camisones, batines, ropa interior, zapatillas…).

 

 

En este asilo hay actualmente 58 ancianos (51 mujeres y 7 hombres).

 

Algunos están bien económicamente, y atendidos por sus propias familias pero otros, lamentablemente, no tienen a nadie y viven de la caridad y de la atención que le prestan las hermanas.

 

Como en casi todos los casos de estas entidades lo que reciben de La Junta es insuficiente, y nos piden nuestra ayuda para poder hacer más fácil su tarea de prestar ese hogar sustitutivo a los residentes que allí se encuentran.

 

PETICIONES CONTINUAS:
Alimentos
Dodotis de adultos
Productos de higiene (champú, gel, colonia…)
Ropa de ancianos (puede ser usada pero en buen estado)
Ropa interior, zapatillas, batas y batines
Rosarios, misales, libros de oraciones…
Sábanas y toallas
VOLUNTARIOS


Presos:

 

Yo personalmente, no he ido nunca la cárcel, ni siquiera de visita, y si me involucré en este campo fue gracias a la Hermana María Fernández y al P. Andrés Cruz.

 

La hermana María fue durante muchos años la ayudante y mano derecha del Padre Leonardo (verdadero ángel de las cárceles de Sevilla, ya fallecido, al que creo que muchos conoceréis por lo menos de oída) Después de la muerte del P. Leonardo, María siguió con su labor entre los presos, alternando sus obligaciones con visitas continúas a establecimientos y organismos para conseguir ayuda para los presos.

 

A su 76 años sigue incansable con esta labor y dos veces en semana va a la cárcel donde, según me cuenta con su gracia andaluza: “los funcionarios me conocen y me quieren mucho así que me dejan pasar muchas cosas para ayudar en la enfermería y a todos los que puedo” y sigue contándome “allí hay muchachos muy buenos, sólo que no supieron encarrilarlos de chicos, y muchos no tienen ni quien les lleve unos calcetines o unos calzoncillos”.

 

Para los Reyes Magos, nos encarga algunas cartas de presos que le dicen: “Hermana, que yo pa’ mí no quiero na’ pero a ver si puedes conseguir algo pa´ mis chiquillos que mi mujé no tie’ ni pa´comer”.

 

El Padre Andrés Cruz es el Capellán de la Cárcel de Badajoz, donde reciben todavía menos ayuda oficial que en Andalucía. Otro apóstol del amor a “Jesús preso” me habla de las autenticas penalidades que pasan allí.

 

Igual que Hermana María me comenta que algunos tienen familiares que los visitan y les llevan cosas, pero otros (emigrantes o abandonados de los suyos) no tienen quien les socorra, y además me cuenta la triste realidad de que a los presos casi nadie quiere ayudarlos, “no caen simpáticos, y ni siquiera las Iglesias o los movimientos cristianos están muy a favor de prestarnos ayuda”.

 

 

Yo pienso en las palabras de Jesús: “…porque estuve preso y me atendiste” y creo que es un buen sitio donde también colaborar, que ya es de por sí bastante triste tener que vivir encerrado y no poder ver ni el campo, ni el mar, ni el cielo…

 

PETICIONES CONTINUAS:
Chándals, sudaderas o pantalones
Ropa interior (bragas, calzoncillos, camisetas y calcetines)
Tarjetas de teléfonos (para poder hablar unos minutos con los suyos)
Zapatillas (no blancas)

 

El Pumarejo:

 

Las hermanas de la Milagrosa, más conocidas por las madres de El Pumarejo, realizan en Sevilla una labor admirable y son un testimonio vivo de ayuda a los más necesitados.

 

Todas trabajan colaborando en las labores y aportando incluso la pequeña paga que reciben del Gobierno para poder atender a los hermanos  más necesitados.

 

 

Aparte de una pequeña residencia de ancianas, estas monjas llevan un comedor gratuitos, donde les dan almuerzo y cena a los indigentes (drogadictos, “sin-techos”, emigrantes, ancianos…) y atienden a más de 300 personas cada día, además de repartir alimentos a otras 250 familias necesitadas de la zona.

 

 

También tienen duchas, tres días a la semana, para la higiene de los que viven sin casa.

 

Dependen casi por completo de la Providencia de Dios, materializada en personas de buena voluntad que le hacen llegar alimentos, ya que las colas del comedor son desgraciadamente más largas que las grandes cantidades de comida que preparan y reparten.

 

PETICIONES CONTINUAS:


Alimentos (legumbres, aceite, verdura, latas de conserva, yogurts, pastas).

Productos de aseo para las duchas (toallas, gel y champú).

Mantas para los “sin techos”.

Voluntarios.